Ahorrando agua en casa
Ahorrar agua. Este concepto tan repetido por necesario, tan importante ciertamente, no ha calado tan profundamente en muchos usuarios que, tal vez, residiendo en zonas donde la escasez de agua no supone un problema, no toman conciencia de que desde el uso que a este elemento le damos en el hogar, se puede contribuir a una tarea tan importante.

Repasemos con el lector acciones realmente sencillas, fáciles de incorporar a nuestras rutinas y que no supondrán desde luego ninguna reducción en la calidad de vida del usuario pero si una sensible rebaja del consumo de agua.
Uno de los principales focos de derroche de este elemento tan precioso en los hogares viene dado por el tiempo que mantenemos abiertos los grifos cuando realmente no son necesarios, mientras enjabonamos nuestras manos antes del aclarado, mientras nos cepillamos los dientes, mientras nos afeitamos, simplemente con mantener la rutina de cerrar los grifos en esos momentos (y otros similares) la cantidad de litros ahorrados de agua resulta considerable.

No discutiremos sobre el tiempo correcto para una ducha, eso va con cada usuario, pero, si es aplicable también algunas de las cosas citadas en el párrafo anterior, curiosamente y sobre todo con duchas de amplia superficie de emisión de agua el gasto de esta es incluso superior a la toma de un baño con llenado de bañera, no se trata de racanear en la higiene, se trata de optimizar recursos.
Las lavadoras a media carga, con programas recomendados a tal uso no ahorran por lo general agua, la proporción de gasto con respecto al uso de la lavadora completa favorece a esta última opción que, ciertamente cara al ahorro es recomendable.
Del mismo modo la mayoría de las cisternas de los inodoros modernos (con menos de diez a quince años) deberían estar optimizadas para una única descarga tras su uso, una doble descarga es una pérdida de entre cuatro y cinco litros que a la larga resultan ciertamente muchos.
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