Restaurar sillas de madera viejas
Más de una vez nos hemos encontrado sillas o estanterías algo viejas en la calle que hemos cogido para decorar nuestro comedor o habitación. Con el fin de que queden algo más nuevas, pero sin perder ese aire especial añejo, lo mejor es restaurarlas directamente a base de técnicas sencillas que no nos quitarán demasiado tiempo.
Como la mayoría de los muebles son madera, conviene, primeramente lijar muy bien todas las partes. Posteriormente, aplicaremos un barniz estándar, aunque no está de más preguntar a la tienda si hay alguno especial. Damos diversas pinceladas de barniz y lo dejamos secar. La madera se ha quedado más viva y adquiere un tono menos gastado.
Puede ser que tales muebles estén estropeados por la carcoma, que se come la madera y produce una serie de antiestéticos pequeños agujeros que dan sensación de dejadez, y lo peor es que puede atraer a nueva carcoma y quedarse de por vida en la madera.
Para ello, inyectamos un insectida especial en cada uno de los agujeros (que es veneno para la carcoma) y luego recubrimos de plástico todo el mueble. Lo dejamos reposar durante una noche o una día entero, le volvemos a quitar el plástico y tapamos los agujeros con alguna pasta también indicada para este uso. Finalmente, la solución es volver a barnizar el mueble que se había quedado corrompido por los pequeños bichitos amigos de la madera. Con suerte, la carcoma habrá desaparecido por completo.
Es posible que algunas sillas no tengan asiento porque se ha estropeado al paso de los años. Otra opción es coger las ropa de casa (aquella que íbamos a tirar y no utilizamos) y reciclarla. Con un poco de mañana, ataremos esta ropa a la silla, en forma de cojín, y obtendremos piezas únicas y muy coloristas.
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