Electrodomésticos blancos o metalizados
Una duda que suele surgir a la hora de amueblar una cocina es la de la elección entre electrodomésticos blancos o metalizados (acero).
No es una cuestión baladí, los electrodomésticos, al final, aportan una buena parte de la imagen general de nuestras cocinas y además, en teoría, deseamos convivir con ellos un buen tiempo.
Lo primero que tenemos que decir al respecto es que, salvo en caso muy excepcionales de decoraciones tan marcadas que nos obligan directamente a decantarnos por uno o por otro, estamos fundamentalmente ante una cuestión de gustos.
Pongamos un ejemplo claro ¿podemos en una cocina de muebles blancos y encimera de color decidirnos por electrodomésticos blancos? Pues sí, podemos, aunque en este caso la combinación con los metalizados genera una imagen que, a nuestro juicio incluso puede llegar a ser más atractiva desde el plano visual.
Lo anterior es una evidencia de que hablamos sin duda de algo tan ecléctico como los gustos personales, aunque, es cierto que existen ciertos detalles que pueden orientarnos hacia donde elegir en caso de que tengamos dudas reales y no nos inclinemos de manera clara ni por un color ni por otro.
Por ejemplo la campana extractora y su color puede ser un detalle que nos lleve a tomar decisiones, en este caso, es cierto que una campana metalizada marca mucho la estética general de la cocina y por tanto, por ejemplo una decisión a favor de los metalizados puede ser un elemento de contraste atractivo.
Y es que la uniformidad, siendo interesante, puede llegar a abrumar, un exceso de blancos o, el aporte de los blancos en una cocina de colores vivos, puede acabar fatigando, y este es un espacio del hogar que desde luego no debe cansarnos en lo visual.
Sin embargo, las propias posibilidades que el mercado nos abre con sus ofertas hacen que a veces encontremos espacios intermedios donde acogernos y resolver dudas; un ejemplo puede ser los electrodomésticos de muchas firmas que apuestan también por esas gamas de blancos cristal, elementos que aportan una nueva perspectiva para el blanco además de abrir muchas posibilidades de combinación.
Desde luego, y a sabiendas de que al final lo que impera (como debe ser) es el criterio personal, la mejor recomendación, y esta usted ya la sabe, es huir de la combinación de colores entre los propios electrodomésticos, algo que solo en excepciones muy concretas, por exigencia del guión (podríamos decir) resultarían aceptables.
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