Cómo desterrar el pañal
Antes del año el bebé no puede mantenerse seco, por lo tanto, se lo debe ayudar a que controle sus ganas de orinar. Es un proceso paulatino que necesita de tiempo y paciencia. Pero hay que tener en cuenta que hasta que el niño no se encuentre en condiciones, no es conveniente forzar este entrenamiento.
Este intento por que el bebé orine en un lugar diferente al pañal se denomina “entrenamiento higiénico”. Por ello esta enseñanza no puede impartirse hasta que el bebé sea capaz de registrar sus necesidades de orinar y de defecar.

Generalmente a partir del primer año de vida, es cuando el bebé ya muestra signos de que es consciente de que está mojado o ensuciado. Este es el primer paso para que el pequeño avise antes de que se produzca tal evento, y el momento ideal para llevar a cabo exitosamente la “misión orinal”.
El orinal es un elemento muy útil para poner en marcha el entrenamiento higiénico puesto que, al ser portátil, el niño lo puede trasladar incluso a su habitación y utilizar en todo momento.
Pero ¿qué hacer cuando los niños se resisten a este cambio de hábito? Cuanto más grande sea su capacidad de retener la orina o las heces, más grande aún será su negación al orinal. Por este motivo, es fundamental el papel de los padres en esta etapa tan crucial.
Ante este tipo de reacciones, se aconseja recordar al niño el deseo que éste posee de ser mayor. Además permitirles usar calzoncillos o panties como sustitutos de los pañales o dejarles que ellos tomen el papel higiénico, pueden resultar alternativas sumamente positivas.
Por último, es necesario comunicarles que es mucho mejor que usen el orinal o el sanitario, y que los niños mayores lo hacen siempre. Estas ganas por pertenecer al mundo de los grandes serán de mucha ayuda.
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