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El consumo de alcohol en nuestros hijos

mar 11

El consumo de alcohol en nuestros hijos

Consumo de alcohol en adolescentes

El consumo de alcohol entre los adolescentes es un problema social que siempre está en constante crecimiento. Un asunto que preocupa tanto a padres como a educadores y por el cual se realizan múltiples investigaciones y análisis sin el éxito perseguido, que el adolescente comience a reducir su media de consumo.

Quizá el hecho trascendental que debemos tener en cuenta es que el alcohol forma parte de la cotidianidad. Nuestros hijos están acostumbrados a ver el consumo como parte de su vida: en casa, en fiestas, en reuniones familiares, etc. Desde que nacen, observan como los adultos ingieren alcohol, por lo que es normal que cuando alcanzan cierta edad, la necesidad de experimentar les lleve a comenzar a ingerir pequeñas cantidades. Eso sí, siempre en compañía de su grupo de iguales. Por supuesto, nunca en presencia de adultos.

El adolescente llega a esta etapa sufriendo una continua transformación tanto psicológica como física, de la cual surgirá la personalidad que tendrá en su etapa adulta. Por lo que es habitual que durante este proceso la experimentación sea la base en que sustentaran todos sus errores y aciertos. Y en ambos resultados es necesaria la participación y el acompañamiento del adulto. Aunque en ocasiones sea como mero espectador. Hecho que desespera al progenitor ante el escaso poder de movimiento.

Pero, ¿cómo se puede atajar el consumo abusivo por parte de nuestro hijo adolescente? Lo que debemos tener en cuenta es que la prohibición absoluta hace más atractivo el consumo. Por lo que lo más recomendable es una conversación, de tu a tu, con los adolescentes, en el que se les informe de todos los pros y los contras que conlleva el consumo de bebidas alcohólicas. En dicha conversación no sólo debemos comentar los nefastos resultados que provocan un consumo abusivo en un pequeño espacio de tiempo (como sucede con el botellón), sino también advertir de posibles consecuencias de segundo orden como embarazos no deseados (40%) o accidentes de tráfico. No les planteemos consecuencias de futuro (alcoholismo, cirrosis, etc.). Démosles consecuencias del presente, como las mencionadas anteriormente (embarazos, siniestros, etc.).

Es clave que los padres asimilen que el adolescente no se preocupa por lo que pueda ocurrirle dentro de 10 años. Lo que verdaderamente les preocupa es lo que pueda pasarles mañana. Y es en este punto donde mayor hincapié se debe realizar.

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