Encontrar equilibrio en las relaciones de pareja
Lo más probable es que tu pareja, al igual que muchas que te rodean, tengan en claro que siempre uno de los cónyuges posee habilidades que seguramente el otro no tiene. Pero esto no debe desalentar la vida de casados sino todo lo contrario, porque el aunar las destrezas de ambos puede producir beneficios extraordinarios.
La premisa que hay que tener en cuenta es que “todos los seres humanos nacimos para vivir en sociedad, somos seres sociales”, por ende, como cada persona es diferente todos necesitamos del otro para enriquecernos y complementarnos. Es decir, el problema visto desde diversos ángulos posee mejores soluciones.
La familia, resultado de la alianza entre un hombre y una mujer, es una pequeña sociedad que precisa de estas discrepancias para encontrar un equilibrio. Gracias a las fallas de uno y a las fortalezas del otro, el matrimonio puede convertirse no solo en una sociedad de hecho sino también en una sociedad equilibrada y segura.
Si una persona es cuidadosa en los gastos y la otra es malgastadora, si uno es nervioso y el otro sereno, o uno es inflexible con sus hijos mientras que el otro es dócil, dependiendo de las circunstancias, serán necesarias ambas posturas para alcanzar objetivos concretos. Lo importante es que se asuman las diferencias como una virtud y no como un obstáculo.
Esto también puede convertirse en el instrumento para crecer juntos, pues lo ideal es que el cónyuge que posea una carencia, sea educado y respaldado por su pareja. En el caso de que ambos esposos posean las mismas dificultades, lo importante es reconocer que se desea mejorar en algún aspecto y superar este impase con amor y unión.
En fin, esta estrategia es fundamental para que el matrimonio sea duradero. En lugar de criticar las faltas del otro, se puede sacar rédito de las discrepancias y así encontrar un beneficio personal, conyugal y familiar.
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