El jardín inglés, un clásico

El jardín inglés es uno de los paisajismos más clásicos y elegantes de la historia. Además de ser perfecto para aquellos espacios exteriores amplios. Ofrece una calidad indiscutible y decora el jardín como si de una postal se tratase. Predomina la armonía y el equilibrio. Eso sí, para conseguirlo, no debemos dejar ningún detalle al azar. Todo se congrega con precisión absoluta. Además no hay espacio ni lugar para los accesorios o los detalles irrelevantes de última hora.
El jardín inglés tiene una premisa básica que debemos respetar si queremos decorar nuestro jardín utilizando su esencia. Y es que debemos decorar respecto al orden del terreno y sus propias ondulaciones. Nada de modificar el terreno y perfeccionarlo. Eso es restarle parte de su esencia. Se trata de un escrupuloso respeto hacia la propia naturaleza.
De todas formas tampoco hablamos de una decoración extremadamente sosa. También hay espacio para rincones más recargados donde podremos incluir más elementos decorativos, pero que guarden equilibrio con la base general, cuidando el orden hasta el extremo. Casi como si de la puntualidad inglesa se tratase. Los jardines ingleses incluyen diversos accesorios a tener en cuenta entre los que destacan tanto las vigas de madera como las fuentes. Sin olvidarnos de una parte esencial e ineludible, el mobiliario exterior típico necesarios para llevar a cabo la hora del té. A las 5 de la tarde. Esta parte es sencilla, simplemente con una mesa y sillas tradicionales. Un estilo muy inglés.
El paisajismo inglés no tiene como objetivo la creación de espacios exóticos. Lo único que busca es mejorar y ordenar aquellos de los que disponemos. Es decir, concentrarnos en el terreno del que disponemos y sacar el mayor partido posible. El equilibrio de este tipo de jardín se busca en la belleza ordenada, por ese motivo necesita de amplias extensiones con horizontes que terminen por impactarnos de manera visual al instante. Por ese motivo no debe faltar ese toque de color que desprenden las distintas flores ni el hecho esencial de que una fuente es capaz de aportar el equilibrio necesario. Se trata de vivir la naturaleza al extremo, aportando pocos detalles de presencia humana.
El jardín inglés debe realizarse para una mayor belleza en espacios amplios. La dimensión perfecta es aquella en la que nuestro jardín se convierte en un rectángulo perceptible. Ya que en medio podemos instalar un paseo con una pequeña fuente en el medio. Mientras que en los laterales el jardín renace con su césped y plantas.
foto: http://www.flickr.com/photos/gmleuty/4138800605/sizes/z/in/photostream/
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