La planta mágica: El aloe vera

El aloe vera también llamada sabila es una planta de hojas largas, gruesas y carnosas con borde espinosos. Estas son de color verde intenso con manchitas blancas o plateadas.
En la mayoría de los hogares tienen el aloe vera ya sea en suelo o en las masetas ubicadas en el exterior o en el interior, porque además de ser una planta decorativa posee propiedades de belleza y de uso medicinales.
El gel y el alcibar que contiene en sus hojas actúan rápidamente sobre las tres capas de la piel: la epidermis, la dermis y la hipodermis. Se puede aplicar directamente sobre la piel o comprar alguna crema que la contenga como ingrediente.
Además:
Es cicatrizante.
Es regenerativa.
Es antiséptica.
Es hidratante.
Es aplicada sobre quemaduras.
Se utiliza para calmar las erupciones o alergias.
Suaviza las estrías y las arrugas.
Calma el dolor de las varices.
Elimina las manchas producidas por el acne, el sol y durante en embarazo.
Cura las heridas del cuero cabelludo.
Combate la caspa.
Es una planta que tolera las temperaturas muy frías pero no tolera la humedad. Se debe tener cuidado con el riego ya que con exceso de agua puede llegar a pudrirse las hojas y hasta causar que esta se seque por completo.
Para medir la humedad de la tierra y saber cuando hay que regarla puedes introducir un palito en ella y si sale mojado, no riegue la planta, por lo contrario si sale seco es momento de regarla.
El agua ideal para regar el aloe vera es agua de lluvia o filtrada ya que el agua de los grifos contiene cloro que puede dañarla.
Para limpiar las hojas de estas debe utilizar un pincel para eliminar el polvo acumulado. Si no se limpio por completo o tienen manchas de tierra utilice un trozo de paño mojado pero bien exprimido y frótelo suavemente sobre sus hojas.
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